Comprar, vender o invertir no son acciones aisladas.
Son decisiones estratégicas.
La misma propiedad puede ser:
- una buena compra para uno
- una mala inversión para otro
La diferencia no está en el inmueble,
está en quién lo compra y desde qué estructura.
Antes de tomar cualquier decisión es necesario entender:
- tu objetivo real
- tu situación actual
- el impacto financiero a corto y largo plazo
Aquí no empujamos decisiones.
Las construimos con criterio.
Porque en negocios y real estate,
la estrategia siempre vale más que la prisa.